¡Dejé atrás las dos cobijas! Las cambié por... un sillón... (?)
Este es el segundo capítulo de la historia que quiero contar. Los demás posts, aparte del de las dos cobijas, han sido paréntesis nomás; otras historias que valía la pena contar, pero hoy volvemos a la historia principal. De cuando dejé atrás las dos cobijas y las cambié por... bueno... tampoco mejoré mucho porque me fui a un sillón. A ver, que también tengo que aclarar: duermo chido en donde sea. La neta dormir en mis dos cobijas en el piso de mi departamento estaba con madre y el sillón de mi mamá fue una mejora considerable. Me gusta lamentarme porque "ugh, no tengo cama, qué triste es mi vida", pero así que digas la sufrí, pues tampoco. La cosa es que si lo piensas, tampoco tenía mucho y eso era castroso. Verme sin un espacio en forma, de aquí para allá, sin cama, sin cosas, me bajó mucho los ánimos. Cabe mencionar que esta entrada la voy a escribir desde un punto de vista un poquito diferente al de las anteriores porque creo que mi estado de ánimo de esa transici...