Posts

Showing posts from December, 2019

¡Dejé atrás las dos cobijas! Las cambié por... un sillón... (?)

Este es el segundo capítulo de la historia que quiero contar. Los demás posts, aparte del de las dos cobijas, han sido paréntesis nomás; otras historias que valía la pena contar, pero hoy volvemos a la historia principal. De cuando dejé atrás las dos cobijas y las cambié por... bueno... tampoco mejoré mucho porque me fui a un sillón. A ver, que también tengo que aclarar: duermo chido en donde sea. La neta dormir en mis dos cobijas en el piso de mi departamento estaba con madre y el sillón de mi mamá fue una mejora considerable. Me gusta lamentarme porque "ugh, no tengo cama, qué triste es mi vida", pero así que digas la sufrí, pues tampoco. La cosa es que si lo piensas, tampoco tenía mucho y eso era castroso. Verme sin un espacio en forma, de aquí para allá, sin cama, sin cosas, me bajó mucho los ánimos. Cabe mencionar que esta entrada la voy a escribir desde un punto de vista un poquito diferente al de las anteriores porque creo que mi estado de ánimo de esa transici...

Presente: cuatro párrafos de autocompasión o el peor post que he escrito en la vida

No quiero que se me termine la cerveza. Hubiera pensado en eso antes de que fuera medianoche pero por ahora estoy atrapado en mi ventana estrecha de dos cervezas y media. Al menos las estoy tomando en mi tarro de cráneo así que ahí hay un detalle pequeño para que mi cerebro me deje ser un poquito menos infeliz. Como darle comida en un plato de princesas a un bebé. Así comenzamos esta actualización en tiempo presente: todos mis otros posts han sido sobre el pasado así que platiquemos hoy sobre el Jorge de 24, un 16 de diciembre en su nuevo charco de autocompasión. Hoy llegó el momento, por fin. Se tardó una semana y dos días, pero el bajón me alcanzó desde Querétaro. Según Google Maps son 200 kilómetros exactos los que me separan de casa de mi mamá, y a 9 días (216 horas), podemos calcular con certeza que la tristeza viaja a una velocidad promedio de casi 1 kilómetro por hora. Es lenta, qué bueno, pero de que llega, llega. Podemos, entonces, asegurar que aunque la tristeza es lenta,...